Vivimos en una supuesta democracia en la que en teoría el pueblo puede acabar con aquello que no le parezca correcto para el país, pero a la hora de llevar esto a cabo nos encontramos con serias dificultades que cada vez van siendo más y más, pues las leyes se van modificando para perjudicar cada vez más a las personas que no hacen más que defender sus derechos y perjudicar cada vez menos a las que se dedican a robar o a matar, algo que es fácil de comprender cuando vemos que los propios políticos que nos gobiernan son los que más dinero roban al país, más que cualquier atracador de bancos. Sin embargo, ahí siguen, gobernándonos como si nada. ¿Siguen gobernando porque se lo permitimos o porque no tenemos ninguna opción para echarles de ahí? Más bien lo segundo, porque se han hecho recogidas de firmas pidiendo la dimisión del gobierno actual liderado por Mariano Rajoy, se han hecho manifestaciones en las que incluso se argumentaba que han hecho todo lo opuesto a lo mencionado en su programa electoral y que por lo tanto se debería convocar unas elecciones para saber si el pueblo sigue queriendo que se les gobierne así. ¿Qué sucede con todo esto? Obviamente nada, pues quien tiene el poder hace oídos sordos ante la voz del pueblo que cada vez es más inexistente gracias a las nuevas leyes.

Las nuevas leyes intentan dificultar más las cosas de cara a las huelgas, intentan favorecerles a ello de cara a que no se pueda grabar los hechos de la policía en ella para que no veamos injusticias como las vistas recientemente en las que se aprovechaban para pegarles a mendigos que claramente no formaban parte de la huelga y que simplemente estaban durmiendo en un banco, o a una persona que intentaba identificarse y a la que no dejan de pegarle pese a que tenga su DNI en la mano y no presente ningún tipo de enfrentamiento a la autoridad. Está claro que es muy hipócrita que ellos puedan usar la violencia sin motivo alguno mientras que tú no la puedas usar ni para defenderte de eso, pero es que estas nuevas leyes son mucho más hipócritas, obligando a que la gente vaya con la cara al descubierto pese a que ellos siempre van con la cara tapada y sin ningún tipo de identificación que te permita saber quién te ha pegado con la porra sin ningún motivo. Aunque leyes absurdas tenemos siempre, pues no hay más que ver que se pedían 9 años de cárcel por tirar una tarta a la presidenta de Navarra, aunque finalmente se quedará en 2 años. ¿Realmente vas a meter a un chico 2 años en la cárcel por tirar una inofensiva tarta? Está claro que lo que se busca es evitar que el pueblo se rebele ante las injusticias, evitar toda forma de protesta, y lo hacen metiendo miedo... Esto me recuerda a Los Juegos del Hambre... Supongo que es siempre la misma historia, el que llega al poder quiere aprovecharse de su posición al máximo y no quiere que nadie le quite de ahí. Supongo que el Partido Popular tiene muy claro que las próximas elecciones va a necesitar un milagro para ganarlas, bueno, un milagro o un país lleno de gilipollas perroflautas.

Pero esta entrada quería centrarla en mí, y en algo que me ha sucedido hoy y de lo que quizás no esté muy orgulloso. Hay veces en las que pretendes luchar contra algo que ves injusto, y te mentalizas para prepararte para todas las posibles consecuencias que eso conlleve, pero es entonces cuando te dan a elegir entre seguir adelante con tu rebelión y perder algo que necesitas, algo que el poder puede arrebatarte por su posición, porque para algo el poder está por encima de ti, para joderte la vida si quiere. Ahí estás tú, frente al poder cual Katniss Everdeen en En llamas cuando amenazan con matar a toda tu familia. ¿Qué haces? Es en ese momento en el que te das cuenta que no puedes seguir adelante, es en ese momento en el que incluso tratas con educación a la persona sin escrúpulos que tienes frente a ti. Toca aguantar todas esas injusticias por vivir junto a las personas a las que más quieres. Es egoísta que miles o millones de personas vivan engañadas por proteger a las personas a las que quieres, pero eres un cobarde... O al menos te interesa que lo piensen de momento. A fin de cuentas, este acto sirve para que sepan que puedes causar problemas si quieres, y que no hayan hecho nada para evitarlo más que amenazarte significa que no pueden hacerlo, que te necesitan. Creen haber ganado la batalla, pero la guerra continúa y será una gran victoria para el Sinsajo.

La presión del poder

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