Lo echamos a suertes

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Hay veces en las que nos cuesta mucho tomar una decisión porque elijamos lo que elijamos parece que siempre nos vamos a terminar arrepintiendo porque ambas decisiones conllevan el perder algo que queremos. En esos casos las personas más inmaduras suelen dejarlo en el azar, por aquello de poder echarle la culpa al destino en caso de haber tomado la decisión incorrecta, cuando la culpa sigue siendo tuya por haber dejado a manos de la suerte una decisión que significaba tanto para ti o para los demás.

El caso es que esta no es del todo una mala idea, ya que la mayoría de las veces nos damos cuenta de lo que realmente queremos en el momento en el que lanzamos la moneda al aire. Sí, es en ese momento en el que cerramos los ojos y cruzamos los dedos deseando que al abrirlos veamos que ha salido lo que realmente queríamos. Muchas veces, si sale lo que no queremos, volvemos a lanzar la moneda una segunda vez para que salga lo que deseábamos y convencernos de esa forma de que lo ha elegido el destino, por si aquella decisión fuese un error. Sí, porque no todas las decisiones que deseamos tomar nos llevan por el buen camino.

¿Por qué echarlo a suertes entonces? Es de cobardes hacer algo así si finalmente la decisión la vas a tomar tú y sólo te vas a engañar pensando que la ha tomado otro, un tal destino que a veces incluso te niegas a aceptar que exista. Sí, porque lanzar la moneda hasta que salga el resultado que desees y decir que las otras eran de prueba es lo mismo que si tú tomaras la decisión. A veces incluso puedes necesitar hasta más de diez lanzamientos hasta que el destino se canse de decirte lo que debes hacer e igualmente acabas haciendo aquello que querías pese a que todo te indicaba que no lo decías hacer. ¿Qué sucede luego? Sí, que nos damos cuenta de que aquella decisión no fue la correcta y nos va mal.

Así es, nuestra decisión acaba siendo la incorrecta y le acabamos echando la culpa al destino, al azar. Nosotros no tuvimos nada que ver en aquella decisión, cuando no es verdad. Incluso habiendo hecho caso a lo que dijese la moneda, la decisión de que fuese el azar quien eligiese la tomaste tú, y hay cosas que son demasiado importantes como para dejarlas en el azar. Hay decisiones que no son tan irrelevantes como qué ropa te pones hoy o qué te haces para comer. No, hay decisiones que pueden cambiar todo tu futuro y el de los demás. ¿Quieres dejar ese tipo de decisiones en el azar? Si lanzas una moneda al aire, que sea únicamente para estar seguro de qué es lo que realmente quieres, pero no digas que fue el azar quien lo decidió.
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Autor: Hirobyte

Entrenador Pokémon como profesión con la que pago la carrera de Ingeniería Informática. Siempre luchando por conseguir el futuro que me gustaría tener.

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